Primeras colas en las estaciones de servicio locales pese a que llenar el tanque es todavía tres euros más barato que en el pico de febrero

Santy Mosteiro – Diario de Pontevedra

03/03/26 |5:00Actualizado: 03/03/26 | 8:26| Tiempo de lectura: 7 min.

La calma tensa que reina actualmente en las gasolineras de Pontevedra tiene fecha de caducidad. A pesar de que los precios se mantienen en los niveles más bajos de los últimos cinco años, el sector ya otea una tormenta en el horizonte cercano. El presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Estaciones de Servicio de Pontevedra, José María Figueroa, advierte de que, aunque el conflicto en Oriente Medio no ha provocado todavía una marea descontrolada de clientes, el impacto en los bolsillos será inevitable a medio plazo.

«De momento aún no se notó, aún es pronto«, explica Figueroa, tras sondear la situación con los empresarios de la provincia. Según sostiene, la actividad en los surtidores locales se mantiene dentro de la normalidad, sin que se haya detectado un trasvase significativo de conductores acudiendo en masa a llenar el depósito por miedo al desabastecimiento. 

Sin embargo, la advertencia que llega desde la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) es tajante: la situación de estabilidad actual es solo un paréntesis.

La clave reside en la logística del petróleo. «Lo que estamos comprando es el producto que ya pasó por la refinería, que ya se compró antes del conflicto«, señala Figueroa para explicar por qué hoy llenar el tanque en la avenida de Lugo o en O Burgo sigue siendo relativamente barato. No obstante, el presidente de la asociación provincial sitúa el horizonte del cambio en un margen de «entre una y tres semanas».

Un «efecto pluma» que encarecerá el petróleo y el gas

Será entonces cuando se empiece a notar el «efecto pluma» y la presión de las petroleras sobre el coste final. «Todo dependerá de cómo vaya el tema en el Estrecho con el tema de los barcos, porque va a afectar a todo: petróleo y gas. Es el punto neurálgico mundial», subraya. 

Esta previsión coincide con el análisis técnico de los mercados, donde el barril de Brent ya ha iniciado una escalada que amenaza con traducirse en un «impacto bestial» sobre los precios de venta al público en cuanto se renueven los inventarios comprados bajo la nueva coyuntura bélica.

Radiografía de precios en la ciudad

Mientras ese escenario se materializa, los datos recogidos por el Geoportal de Gasolineras del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) confirman que Pontevedra está agotando sus últimos días de precios mínimos. Aunque el gasóleo A todavía se mueve en una media de 1,40 €/l, en estaciones de gran rotación como las de Mollavao o Campañó ya se observan repuntes de hasta tres céntimos en las últimas 48 horas.

La gasolina 95 sigue un patrón similar. El mínimo de 1,40 €/l que marcó el suelo de este 2026 está desapareciendo de los paneles informativos, situándose ya en un rango de entre 1,41 €/l y 1,43 €/l en los accesos a la ciudad. Para un conductor pontevedrés, completar un depósito de 60 litros cuesta hoy unos 84 euros, lo que supone un ahorro de casi cuatro euros respecto al máximo de febrero. 

Una ventana de oportunidad que, según la patronal, se cerrará en cuanto las petroleras repercutan la tensión internacional.

La conclusión del sector es que no hay motivo para el pánico inmediato, pero sí para la vigilancia. Con el barril de Brent escalando cerca de un 9% en las últimas jornadas, el mercado ha salido de la zona de confort. El consumidor pontevedrés dispone de un margen de apenas 15 días antes de que el conflicto salte de los telediarios al surtidor.

Se disparan los pedidos de gasóleo de calefacción

Donde sí se ha detectado una fiebre de consumo real es en el sector del gasóleo de calefacción. Empresas distribuidoras locales, como la situada en A Barca, confirman un adelanto masivo de pedidos.

El miedo a que un bloqueo en el Estrecho de Ormuz o una reducción de la producción iraní disparen los precios ha llevado a muchos hogares pontevedreses a llenar sus tanques domésticos antes de que termine el invierno. 

En este segmento, el consumidor es mucho más sensible a las noticias geopolíticas, ya que un llenado de calefacción implica un desembolso mucho mayor que el de un turismo.